Ser empleado no es el camino a seguir si quieres alcanzar la libertad financiera, pero amenos que heredes el negocio de tus padres, todos tenemos que atravesar por esta etapa en algún momento de nuestras vidas. Estos son algunos consejos para aprovechar al máximo tu salario y evitar quedarte atrapado en tu trabajo de por vida.

1 – Diseña un plan de escape

Lo primero que debes tener claro es cómo quieres vivir tu libertad financiera, es decir, de dónde vas a obtener los ingresos sin necesidad de depender de un salario. Un negocio propio es un buen comienzo, pero tu objetivo a largo plazo debe ser mucho más ambicioso.

Como segunda medida, define un plazo, ¿cuánto dinero necesitas tener invertido en tu idea (sea un negocio o inversiones varias)? ¿Cuánto tiempo tendrás que trabajar para reunir ese monto?

Y como siempre en el mundo de los negocios: ten paciencia. Sé cuánto deseas dejar de tener un jefe dándote órdenes todo el día o las infinitas posibilidades que te brinda tu propio horario, pero al ansiedad es tu peor rival. No te retires con las emociones rebosantes y un pobre plan de negocios o un capital muy limitado.

Tu Empleo, un Trampolín Financiero

2 – Ahorra para invertir

La mayoría de personas ahorra para gastar, por eso nunca dejarán de ser empleados. Esta mentalidad cortoplacista es contraria a la idea de libertad.

Destina una parte importante de tu salario al ahorro con miras a una futura inversión, sea en acciones, bienes raíces o tu idea de negocio (o todas las anteriores, por supuesto).

Recuerda la importancia de construir Ingresos Pasivos a través de las inversiones de manera simultánea a tu salario o tu trabajo como independiente.

3 – Sé mesurado con los gastos

Con cada mensualidad llega una tentación, llámese ropa, viajes, entretenimiento, electrodomésticos, etc. Todos esos gustos y lujos son pequeños ladrillos que sumados terminan formando un muro entre tus sueños y la realidad.

Si estás usando tus tarjetas de crédito para asumir esos gastos es hora de reducir tu nivel de endeudamiento. No sólo porque es dinero que sale de tu bolsillo mes a mes, sino porque como independiente te conviene tener la menor cantidad de gastos hasta que consolides tus nuevos ingresos.

No importan cuánto ganes, tú tienes el potencial financiero para dejar de ser un empleado más, pero gastando todo tu salario no harás sino alejarte de tu meta. El ahorro de hoy será el bienestar del mañana.

4 – Diversifica tus ingresos

No basta con reemplazar un salario con otro ingreso igual, incluso cuando lo adornes con el nombre de “negocio propio”. Dejar de tener un jefe no es libertad financiera, es simplemente cambiar de actividad, a menos que ese negocio adquiera una dimensión importante en capital y proyección económica.

Si estás pensando en renunciar a tu empleo ten a la mano al menos tres o más fuentes de ingresos adicionales, y cuando digo “tres” me estoy refiriendo a una cifra mínima. Perfectamente puedes generar diez o más fuentes pequeñas de ingresos que sumen o incluso dupliquen tu salario como empleado.

¿Qué pasa si tú idea negocio no sale tan bien como esperas? Pues bien, tener otras nueve fuentes de ingresos te respaldará económicamente para sostenerla o transformarla.

5 – Ten un Plan B

Desafortunadamente no todas las fórmulas para dejar de trabajar funcionan. Algunos se retiran ansiosamente con un capital de inversión muy pequeño y lo pierden demasiado pronto porque arriesgan demasiado. Otros simplemente confían a ciegas en su idea de negocio, pero no tienen otras fuentes de ingresos que los respalden mientras esa nueva empresa deja utilidades importantes.

Por eso es tan importante ahorrar con disciplina. Puede que trabajes un par de años más, pero piensa cuánto tiempo tendrás para ti y tu familia. Todo esa cosecha de beneficios son tan valiosos que nunca encontrarás una cifra en dinero que los represente.