¿Trabajas más de 8 horas al día? ¿Pasas la mayor parte de tu vida en la oficina y aún así tienes la “necesidad” de llevar trabajo a la casa? ¿Crees que eres la única forma en que una tarea puede quedar bien hecha es haciéndola por ti mismo? Pues bien, estos son algunos indicios de lo que hoy se considera la adicción al trabajo.

Una vida desequilibrada

Las primeras señales que permiten identificar al trabajólico son el cambio en las prioridades en tiempo y espacio. La familia, los amigos y el esparcimiento pasan a ocupar un segundo plano no sólo en términos de la agenda del día a día, sino también porque al llevarse el trabajo a la casa comienzan a incrementarse el espacio dedicado al trabajo (muebles y escritorios con arrumes de papeles y archivos de oficina).

Las conversaciones del adicto al trabajo rara vez escapan de lo profesional, no sólo porque ama su empleo, sino porque además rara vez dedica tiempo a a hacer otras cosas. Sin embargo, a nivel personal el trabajólico se siente satisfecho porque considera que su carga laboral es sinónimo de éxito profesional y que a futuro podrá disfrutar de lo que sacrifica en el presente.

 trabajolico adicto al trabajo

 ¿Conducta premiada?

A diferencia del adicto a los juegos de azar o del alcohólico, a la conducta del adicto al trabajo es socialmente aceptada. Esto sucede porque son vistas como personas luchadoras, que se esfuerzan y se están sacrificando por el bienestar de su familia. Por eso muchas veces es tan difícil detectar los síntomas del trabajólico sino hasta que ya han llegado demasiado lejos.

El temor a delegar

El trabajólico no es solamente el empleado, sino que afecta de igual modo a los directivos de la organización. En este nivel se debe principalmente a la falta de confianza en las capacidades de los subordinados, por lo que es el jefe quien termina haciendo muchas tareas por miedo a que no queden bien hechas (perfeccionismo).

Este síntoma también afecta a los emprendedores. Cuando una persona es dueña de su propio negocio le cuesta mucho trabajo descargar labores en los empleados por temor a perder la clientela o que la empresa sea mal administrada.

¿Qué hacer?

La palabra clave es: desconectarse. Lo primero es diseñar un horario en el que se limiten progresivamente las horas dedicas al trabajo en el hogar, así como las horas extras. Otra alternativa consiste en apagar el celular durante intervalos de tiempo, especialmente los fines de semana. De manera simultánea se debe empezar a distribuir pequeñas tareas entre los compañeros de trabajo o subordinados para comenzar a crear un clima de confianza que permita a futuro designar labores más importantes.

Sintomatología

Estos son algunos comportamientos característicos del trabajólico:

  • Trabaja horas extras con más frecuencia de lo habitual o más que otros empleados.
  • Utiliza recursos tecnológicos como laptops y smartphones para seguir conectado al trabajo.
  • Le cuesta trabajo delegar una tarea en otra persona porque considera que no quedará bien hecha.
  • Falta de confianza en los empleados.
  • Afán por el perfeccionismo.
  • Trabaja para comprar bienes de lujo innecesarios.
  • Pensamientos recurrentes sobre el trabajo en horas no laborales.
  • Contacto escaso con familiares y amigos.
  • Aplazamiento de las vacaciones.
  • Poco tiempo dedicado al esparcimiento.
  • Estrés, insomnio e irritabilidad.
  • Preocupación por disminución del rendimiento laboral.
  • Metas demasiados exigentes, imposibles de cumplir sin trabajar más de lo debido.